Texto de la Exposición Labrys en el Museo de Arte Contemporáneo de Morelia, México2008

Labrys: Entre la pertinencia de la imaginación pura y el gozo de la arte-factura
Por María Helena Noval

1.
Planteada en términos de un metalenguaje, la obra de Ernesto Ríos se puede contemplar, en primera instancia, como el brillante discurso de un artista para sus colegas. Tal estrategia parte, en primera instancia, de la pregunta ¿qué tan eficiente es el logos, el razonamiento de una idea, como tema artístico? Y es que aunque también propone aquí motivos estéticos vinculados con el expresionismo abstracto y la abstracción geométrica, Ríos Lanz ha elegido la idea de laberinto como el motivo central de la presente muestra y tal estrategia lo ha llevado a tratar de agotar formal y conceptualmente un asunto que cuenta con larga historia como tema artístico.

2.
De sus dibujos destaca, en primer lugar, la pertinencia de una figuración proveniente de la imaginación no sensible (la que no recrea los objetos materiales, la que no se genera en la necesidad de la mimesis). Ya en el año 20008*, había yo resaltado el afán experimental de Ríos con respecto a la imaginería surgida en los medios electrónicos, no obstante, hoy constato que tal insistencia ha derivado en un tono equilibrado y gozoso: compruebo que si bien el concepto es importante para él, también el tratamiento artístico lo es y por ello se atreve a los acabados glamorosos (diamantina) y las delicadas gradaciones de la pancromía (el contraste entre el negro y el blanco).

3.
Por lo que respecta a “DF Maze”, un trabajo para la red que propone una deambulación aleatoria de la ciudad de México utilizando el mouse de la computadora para activar ciertos puntos seleccionados en un mapa satelital, hay que decir que la idea de repensar el espacio urbano no es nueva, y que siendo la convivencia en las grandes urbes una de las preocupaciones básicas del artista contemporáneo, se pueden esperar todavía muchas reflexiones interesantes al respecto. En este caso, Ríos logra imprimirle un sabor nacionalista y un tanto popular a la tecnología de punta (Sistema Global de Posicionamiento o GPS), pero el mayor acierto viene dado por los encuadres que elige para presentarnos su idea de la ciudad y los sonidos que le atañen, la reflexión es inmediata: lo público es una ilusión, es lo privado, la visión particular de cada uno la que nos puede liberar de la tortura de la enajenación multitudinaria. Ernesto Ríos nos convida con esta obra a construir el propio viaje cotidiano y eso se agradece.

4.
Si miramos las pinturas dedicadas al tema mítico del laberinto con atención, veremos que la idea de obra abierta planteada por Umberto Eco hace años, sigue cosechando frutos. Los acrílicos de gran formato incluyen conceptos (SIGNO, SIGN, MINOS, THESEUS, TORO SAGRADO, KNOSSOS, ZEUS, etc.), que pueden leerse no sólo en varios idiomas sino en más de un sentido, y tal situación nos lleva a formar parte activa de la pieza. Al logocentrismo propuesto por unos y la iconolatría propuesta por otros, los acrílicos de Ernesto Ríos responden con un justo medio.
*A partir de un texto de Karl Popper, “Arts of the electronic age”, en el que se analiza la imaginería visual proveniente de la tecnología audiovisual y otros medios electrónicos.